La odontopediatría es el área dental que tiene como objetivo prevenir, promover y restaurar la salud dental de los más pequeños. Ayuda a corregir anomalías en el desarrollo de la estructura bucal y del crecimiento craneofacial, corrigiendo posibles problemas que se pueden presentar en la edad puberal o adulta.
Los niños pequeños pueden ser más propensos a tener caries. Como son pequeños, no tienen la suficiente coordinación motora para realizar los movimientos correctos que limpiarán sus dientes o desconocen las técnicas de higiene oral adecuada.
Tanto los niños como los adolescentes deben visitar al dentista cada 6 meses para prevenir caries y otros problemas dentales. A menudo, en odontología pediátrica, trabajamos para identificar y detener los procesos de caries desde el principio, evitando en muchos casos la necesidad de tratamientos restauradores.
La caries es una enfermedad multifactorial caracterizada por la destrucción de los tejidos duros de los dientes como resultado de la desmineralización provocada por los ácidos generados por la placa dental.
Las bacterias que se encuentran naturalmente en la boca se alimentan de los residuos de alimentos acumulados en la superficie de los dientes, liberando ácidos que con el tiempo destruyen las capas de los tejidos dentales. Con el tiempo, pueden comenzar a formarse pequeñas caries, que con el tiempo pueden aumentar el tamaño, alcanzando capas más profundas del diente . Este lento proceso puede ser completamente indoloro hasta que llega al nervio o apareciendo sintomatología previa en diversos casos antes de que el daño sea mayor.
Por muy duro que sea el esmalte de los dientes, la acción de las bacterias que forman la placa y los residuos que liberan dañan el esmalte de forma irreversible. Esto puede ocurrir tanto en los dientes permanentes como en los de leche de los niños.
La acción de la placa puede comenzar con los primeros dientes de leche que erupcionan. Es una enfermedad asociada a la ingesta frecuente de azúcar y está relacionada principalmente con la mala costumbre de dormir con el biberón en la boca o lactancia prolongada en el tiempo. Este tipo de daño al esmalte dental puede ocurrir en niños desde la erupción de las primeras piezas dentales, entorno a los 6 meses de edad.
La formación y actividad de placa en los dientes no es fácil de detectar a simple vista. Suele ser el dentista quien diagnostica las caries en los niños mediante chequeos periódicos.
Si son los padres quienes la descubren, suele ser demasiado tarde porque significa que la caries se encuentra en un estado muy avanzado.
El primer signo es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino u opaco. En una fase más avanzada se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona tratada y, en la fase más visible, aparece la pérdida de sustancia y la rotura del esmalte dental.
Cuando la caries infantil se presenta con un color oscuro en el diente, la aparición de mal aliento e incluso dolor en el diente puede ser una señal de que ha llegado al nervio o está a punto de llegar a la pulpa del diente.
La progresión de las caries suele ser muy rápida en niños, por eso es tan importante acudir periódicamente al dentista para detectar cualquier daño en sus primeras etapas. Aunque los dientes de leche de los niños son temporales, su condición afecta la salud de los dientes permanentes. Estos dientes temporales realizan la función de conservar el espacio para la erupción de los definitivos, por lo que su pérdida temprana puede provocar alteración en la posición del diente permanente y problemas de maloclusión.
Dependiendo de si afecta la dentición permanente o temporal, y dependiendo de la edad del niño, las caries infantiles se tratarán de manera diferente.
En función del tipo de tratamiento, podemos encontrar las siguientes situaciones:
Si la lesión llega al nervio y estamos ante dientes temporales, se realiza un tratamiento conservador que consiste en la eliminación y desinfección del nervio, o remoción de la pieza en función de la edad y el estado de la misma pieza.
Si la cavidad no afecta el tejido nervioso del diente, se rellena con material restaurador (empaste).
Si la cavidad requiere de una gran restauración, se aplican coronas metálicas para mantener el espacio, facilitando una correcta masticación.
En casos más avanzados, donde la infección ha resultado en la destrucción de la raíz del diente, puede ser necesaria la extracción del diente.
La medida preventiva más importante es la higiene diaria desde la aparición de los primeros dientes Según la OMS, una buena higiene dental reduce la incidencia de caries hasta en un 50%.
Por este motivo, Clínica Dental Acentejo recomienda el uso de cepillos y pasta de dientes para los niños, las visitas periódicas al odontopediatra y los buenos hábitos alimenticios como claves para prevenir la aparición de caries en los niños.
Educar a los niños en una buena higiene bucal es la clave para que los niños pequeños en el hogar aprendan a cuidar sus dientes. Cepillarse los dientes después de cada comida, prolongar el cepillado durante al menos 2 minutos y hacer un buen uso de productos específicos para la edad, evita muchos problemas dentales en los niños, incluidas las caries infantiles.