La periodoncia es una especialidad de la odontología dirigida a la prevención, diagnóstico y tratamiento de afecciones que afectan los tejidos que sostienen los dientes, es decir, las encías, el ligamento periodontal y los huesos alveolares.
El odontólogo en esta zona no trabaja directamente sobre el diente, sino sobre las estructuras que se encuentran a su alrededor, previniendo problemas que pueden afectar al elemento dental sano. Es, por tanto, una especialidad fundamental para mantener la boca sana.
La visita al periodoncista debe realizarse cada seis meses para prevenir y mantener la salud bucal. En las consultas de control con este especialista se realiza una valoración bucal general, limpieza completa y aplicación de flúor.
Si hay presencia de sarro, que es cuando la placa no se elimina y se endurece en la superficie dental, se realiza un raspado periodontal. Su finalidad es eliminar el sarro y así prevenir la inflamación de los tejidos que garantizan el soporte dentario.
Además de las consultas preventivas, se debe buscar al especialista siempre que exista un signo clínico de presencia de enfermedad periodontal, como sangrado de encías durante la higiene bucal.
El problema es que a muchas personas no les importa la gingivitis; por lo tanto, la enfermedad a menudo progresa a periodontitis , una afección infecciosa caracterizada por mal aliento, aparición de bolsas de pus en el tejido, sangrado, sensibilidad y encías retraídas. También puede hacer que los dientes se ablanden, provocando la pérdida de los mismos.
En este caso, el tratamiento incluye, además del raspado, una técnica llamada alisado radicular, que se realiza en la raíz del diente para disminuir la inflamación y también para asegurar una mejor cicatrización en la región.
Es importante resaltar que los síntomas que afectan los tejidos que sostienen los dientes y su inserción al hueso no siempre son visibles; por eso son tan importantes las consultas periódicas con el periodoncista.