Este tipo de ortodoncia evita que el paciente tenga que utilizar un aparato fijo en el futuro o someterse a procedimientos intensos, como la extracción de dientes.
Este tipo de ortodoncia es más utilizado cuando el profesional descubre el inicio de un problema de ortodoncia. Con él, podemos evitar un tratamiento más complejo en el futuro.
La ortodoncia correctiva es la opción recomendada cuando existe la necesidad de corregir problemas de oclusión y posicionamiento, ya sean permanentes o mixtos. Este tipo de tratamiento suele ser el más habitual, ya que muchos pacientes acaban saliendo a tratar sus dientes cuando el problema ya está avanzado en la cavidad bucal.
¿A qué edad debo llevar a mi hijo al ortodoncista? Esta es una pregunta muy común entre los padres. Pero, lo que sí se indica es que la primera visita se realiza entre el grupo de edad de cinco a siete años. Es en esta etapa cuando el niño entra en el proceso de cambiar los dientes de leche por dientes permanentes y pueden aparecer los primeros problemas de dentición.
Alineación y nivelación: se realizan correcciones de rotaciones y posiciones anormales de los dientes.
Las Correcciones sagitales: es la evaluación de la relación entre los arcos superior e inferior.
Correcciones verticales: cuando el paciente tiene una diferencia en el ajuste de la mordida en la región anterior.
Retenedor: es la retirada del aparato fijo para colocar el retenedor para mantener la estabilidad de los dientes.
Correcciones transversales: esta etapa es la primera corrección que se realiza, con el dispositivo específico que, una vez instalado, descruzará los dientes y comenzará a corregir el problema identificado.
Finalización: cuando el ortodoncista inicia el posicionamiento de las raíces y el refinamiento de la imagen, caracterizado por ser laborioso y lento acercándose a la posición final.