La articulación temporomandibular (ATM) es la que conecta la mandíbula inferior con el hueso temporal del cráneo, situada justo delante de las orejas. Es una de las articulaciones más complejas del cuerpo: permite masticar, hablar y abrir la boca. Cuando esta articulación o los músculos que la rodean presentan problemas, hablamos de disfunción temporomandibular o trastorno de la ATM.
Los síntomas pueden ser temporales o prolongarse durante años.
No existen pruebas estandarizadas para diagnosticar la disfunción de la ATM. El especialista realizará una exploración física valorando el dolor muscular a la palpación, los movimientos de apertura y cierre, y los posibles cambios en la mordida. En función de los hallazgos, puede solicitar pruebas de imagen como radiografía, tomografía computarizada o resonancia magnética de la mandíbula.
Para facilitar el diagnóstico, es recomendable acudir a consulta con una lista de los síntomas y desde cuándo aparecieron, el historial médico y los medicamentos que se toman habitualmente.
En casos leves, los síntomas pueden remitir sin tratamiento. Cuando persisten, las opciones se dividen en dos grupos:
Prevención
Un estilo de vida con menor carga de estrés, buena postura y evitar sobrecargar la articulación son las medidas preventivas más eficaces. Los cambios articulares pueden volverse crónicos e irreversibles, por lo que cuanto antes se aborde el problema, mejores serán los resultados.